Ricardo Lapetra Coarasa nos dejó este viernes en Huesca, a los 88 años, tras una vida intensa marcada por el deporte, la familia y una humanidad fuera de lo común. Hermano del legendario Carlos Lapetra, él también vivió su propia historia con el fútbol, repartida entre clubes de Primera y Segunda División como Hércules, Córdoba y Real Oviedo, donde fue el engranaje silencioso pero imprescindible desde la medular.
Ricardo fue uno de esos futbolistas que entendía el juego como una prolongación de la vida: cabeza alta, pase firme y generosidad constante. Con una elegancia natural y un trato exquisito, supo ganarse el respeto tanto en los terrenos de juego como en la calle. Su figura encarnaba esa clase de deportista que ya escasea: un caballero dentro y fuera del campo.
Entre recuerdos, fútbol y tertulias: una vida llena
Su fallecimiento ha dejado un vacío inmenso entre quienes lo trataban a diario. En el 2018, en una entrevista con el periodista Jorge Puyuelo para el Diario AS, Lapetra recordaba con emoción haber jugado -en aquel entonces- el único precedente entre la SD Huesca y el Real Madrid que se conocía antes de las dos recientes etapas del equipo en Primera, un amistoso que movilizó a toda la ciudad: “Ver al Madrid aquí fue una ilusión enorme. Con parte del Zaragoza reforzando al Huesca, hasta vino Delgado, el peruano. ¡Y jugamos en San Jorge, donde había césped solo en las esquinas!”.
Ricardo recordaba también con cariño el ambiente del fútbol de antaño: “Todos veníamos andando al campo. En la segunda parte pasaba el tren y el maquinista siempre tocaba la sirena”. Y se emocionaba al hablar del presente de la SD Huesca: “Ver al Madrid aquí en partido de competición… es como para celebrarlo. Nos hemos metido donde nadie podía haber soñado”.
Una despedida íntima, fiel a su forma de ser
Lapetra enfrentó sus últimos años con el mismo temple que mostró siempre, incluso resistiendo durante cuatro años a un tumor sin tratamiento. Falleció en el Hospital San Jorge acompañado de su esposa, Ester.
Por expreso deseo de Ricardo, no habrá velatorio público. Será incinerado en la intimidad familiar y el próximo lunes se celebrará una misa funeral en la iglesia de San Lorenzo de Huesca, donde se le rendirá un último y sentido homenaje.
A su mujer, a sus hijos, a sus nietos y a toda su familia, nuestro abrazo más sincero. Huesca despide a uno de sus hijos más queridos. Un hombre que supo vivir con elegancia, pasión y una sonrisa siempre dispuesta.
Descansa en paz, Ricardo Lapetra.