Anduva es territorio de fútbol alegre, de ataque a tumba abierta. Al menos en las últimas temporadas, esa es la esencia del club burgalés. Un proyecto muy definido y unas buenas dosis de acierto en las incorporaciones. El equipo de Miranda se rehace cada verano con una apuesta decidida por el talento joven, procedente de las mejores canteras del país.
El Club Deportivo Mirandés mezcla ambición y humildad, apuesta por el fútbol ofensivo y sufre en defensa, por su espíritu joven y osado. Quizá esta temporada todavía no ha alcanzado las cotas de brillantez de hace dos, ni la eficacia del curso pasado. Pero lo que es seguro es que va a poner en aprietos a muchos rivales y que sus partidos están marcados en rojo por los ojeadores y expertos del scouting.
17 caras nuevas para este curso
De los jugadores habituales, sólo Lizoain, Meseguer, Álex López y Simón Moreno estaban en la 2020/21. Vuelve Odei de su aventura india para jugar su tercera temporada con la camiseta del Mirandés. Y repite cesión un Íñigo Vicente que es un jugador mucho más resolutivo y maduro que el año de Iraola. El 10, cedido por el Athletic, suma 5 goles y 2 asistencias, además de un sinfín de destellos de lujo reservado para unos pocos elegidos. Una de las claves del equipo, el gol, está muy repartido entre los atacantes del Mirandés. Simón Moreno ha anotado 4; Brugui y Camello, tres goles cada uno; Riquelme, dos dianas. También en el capítulo de asistencias hasta 10 jugadores han dado pases de gol y 4 de ellos han repetido. Un dato que contrasta radicalmente con su oponente de esta noche. En el Real Zaragoza, sólo Zapater (2) y Fran Gámez (1) han dado asistencias.

El Mirandés de Lolo Escobar presenta un juego muy profundo por fuera, ensanchando al máximo el campo. Por banda derecha tendrá más llegada con Carreira que con Iago López o Letic por la izquierda, donde Imanol, la única baja para el partido, sí ofrece esa amplitud. Arroyo quiere repetir el éxito en el puesto de central de Vivian o Berrocal y forma con Odei una pareja que se ve expuesta por el juego colectivo, con muchos metros a su espalda. En el centro del campo abundan interiores de buen toque, asociación y llegada como Meseguer, Oriol Rey y Gelabert. El mayor peligro reside, quizá, en los extremos. Hábiles, verticales y regateadores. Hassan, Íñigo Vicente, Brugui y Riquelme arriesgan, asisten, definen y son una pesadilla constante para las defensas rivales. En punta de ataque, el club jabato ha encontrado en Sergio Camello y Simón Moreno a dos goleadores que se asocian y aparecen en la zona del nueve para definir.
Una política de fichajes tan arriesgada como atractiva
Desde las canteras más importantes del País Vasco han llegado en los últimos años jugadores que han progresado notablemente en Anduva como Merquelanz, Guridi o Djouahra (Real Sociedad) o Vivian e Íñigo Vicente (Athletic Club). Cuando un modelo funciona, más equipos se adhieren a él. El Villarreal también ha visto Miranda como un buen escenario de desarrollo del talento, con Iván Martín, la temporada pasada, o Haissem Hassan, esta. El Celta ha cedido a su lateral internacional sub 21 Sergio Carreira y el ataque tiene un claro tono colchonero con los goles de Roro Riquelme y Sergio Camello. También en esta última campaña se suman a la confianza en el proyecto de José María Aragón grandes clubes como la Juventus y el Liverpool.

Pocos fichajes en propiedad. Gelabert (Real Madrid Castilla), Meseguer (Murcia), Oriol Rey (Valladolid) o Iago López (Girona), por citar algunos, ejemplifican la idea de la dirección deportiva del Mirandés. Fichar poco, joven y barato, aprovechando los jugadores que acaban contrato y llegan libres. De los jugadores que han llegado en propiedad en estas tres temporadas en Segunda, sólo por Meseguer se pagó un traspaso, de 130 mil € al Murcia.
El Mirandés de Iraola
El ahora entrenador del Rayo Vallecano, que no ha parado de crecer desde su aterrizaje en Miranda, diseñó un equipo vistoso, de lo más apetecible para el espectador esa temporada. Con el talento de los Merquelanz, Marcos André, Mickael Malsa, Antonio Sánchez, Matheus Aias o Guridi, elevó al club, en su regreso al fútbol profesional, hasta la zona tranquila, firmando la undécima plaza de Liga y un campeonato de Copa del Rey, el primero con este nuevo formato, de ensueño. El entrenador de Usúrbil sucumbió en semifinales frente a la Real Sociedad, posteriormente campeón, en una edición copera tan atípica por su novedoso formato como por su postergado desenlace. Antes había derrotado y dejado atrás en el camino nada menos que a Celta, Sevilla y Villarreal, ganándose el apodo de ‘matagigantes‘ y avivando la leyenda copera del club con su segunda semifinal. Tanto el técnico como todos los citados futbolistas han tocado primeras divisiones. Su temporada en el Mirandés fue, sin lugar a dudas, un trampolín en su carrera.
El Mirandés de José Alberto.
El técnico de Mareo formó un grupo no tan exquisito como el de Iraola pero igualmente atractivo y posiblemente más eficaz. Firmó también una meritoria décima posición en la tabla y armó un equipo tremendamente compensado y desequilibrante. Berrocal y Vivian de centrales demostraban con su solvencia una madurez poco frecuente para su edad. Víctor Gómez percutía en el lateral derecho y daba muestras del jugador que deslumbra ahora en la Costa del Sol. Iván Martín fue uno de los mejores jugadores de Segunda el año pasado y eso lo dice prácticamente todo de un debutante que estaba de paso en la categoría. Pablo Martínez, Meseguer, Jirka, Cristo González completan una lista de destacados con José Alberto en otra campaña exitosa en el club burgalés. El entrenador que ahora dirige al Málaga cuenta en sus filas con tres jugadores de ese Mirandés: Víctor Gómez, Javi Jiménez y Genaro Rodríguez.
Muchos de los jugadores que pasaron por el club en las últimas campañas han dado el salto a Primera o a equipos de Segunda con mayores aspiraciones. El CD Mirandés se ha convertido en una palestra de aspirantes a buenos jugadores que encuentran en Miranda de Ebro su salto definitivo al primer nivel. Esta noche se enfrentan a un escenario inigualable en la categoría. La Romareda les pone a prueba.