Cuando Víctor Fernández estableció en verano la condición de mantener a James Igbekeme y a Alberto Soro para poder luchar con garantías por el ascenso sabía lo se traía entre manos. Ante la salida por cinco millones de euros de Pep Biel, el técnico maño cerró la veda. Insistió en la importancia de retener un bloque con jugadores capitales para el Real Zaragoza, y lo consiguió. A la vista está el asombroso nivel de Alberto Soro, que de jugador de rotación ha pasado a titular indiscutible. Distinto es el caso de James Igbekeme, que tras atravesar un tramo complicado y no poder competir al cien por cien por molestias físicas, está volviendo a ser el que era. Y es que, cuando un entrenador y un director deportivo luchan por los mismos intereses, las cosas fluyen con mucha más facilidad. Véase el resultado.

El centrocampista nigeriano no se ha encontrado cómodo este año, en gran medida por los continuos problemas físicos. Sin embargo, tanto la dirección técnica como la dirección deportiva no dudaron en renovarle hasta 2023. Ahora, ya recuperado por completo, James Igbekeme está dando muestras de ser el jugador que encandiló a la afición zaragocista durante la temporada pasada. El jugador por el que Víctor tiene una devoción especial y al que siempre ha esperado recuperar, hasta que lo ha conseguido. Ante el Mirandés, James anotó su primer gol de la temporada tras mandar al fondo de las mallas un pase de la muerte de Puado. Su gol puso en ventaja a un Real Zaragoza que no pudo mantener la distancia y acabó empatando el encuentro.
James Igbekeme pudo con el Mirandés
Si algo tiene James Igbekeme es que, a través de su físico, puede controlar el partido, puede dominar al rival. Ante el Mirandés, el nigeriano fue —con el permiso de Eguaras— el dueño y señor del centro del campo. Al menos, así lo consideraron los lectores de SPORTARAGON en nuestra encuesta de Twitter. James volvió a desplegar su físico al servicio del Real Zaragoza. Durante la primera mitad fue una máquina de recuperar balones. En la izquierda, en el centro o en la derecha. Ubicar a James resultada complicado ante tal despliegue. Un derroche físico que alargó durante todo el encuentro y que permitió liberar a Íñigo Eguaras de tareas defensivas para que éste pudiera centrar todos sus esfuerzos en la organización.

La guinda la pondría poco antes de llegar al final de la primera mitad. Una buena combinación entre Burgui y Puado desembocó en el pase de este último hacia la frontal del área. Allí, y para sorpresa de todos, llegaría James, que con un potente y preciso zurdazo pondría el cero a uno en el marcador. Porque Igbekeme es mucho más que despliegue físico en defensa. El nigeriano es un arma más de ataque, sobre todo a través de sus largas condiciones. Su bajo centro de gravedad le permite arrancar y sortear rivales con una facilidad pasmosa, superando líneas defensivas cuando a través del pase resulta imposible hacerlo.
James y Real Zaragoza, un futuro juntos
James Igbekeme tiene una nueva oportunidad de resarcirse con el Real Zaragoza. Tras dos tercios de la competición completados, el centrocampista nigeriano sabe que su rendimiento no ha sido el esperado. Sin embargo, con la total confianza de la dirección técnica, y tras haber recuperado las buenas sensaciones, James tiene por delante un tramo ilusionante. El Real Zaragoza está más cerca que nunca del ascenso y está ante una oportunidad única de volver a la mejor liga del mundo. Una oportunidad que tienen jugadores como James, que el año que viene podrían debutar en Primera División de la mano del conjunto maño.
Víctor Fernández ha ido diseñando en las últimas jornadas un once tipo, un esquema al que se le irán dando pequeños retoques en función de los rivales y los contratiempos. Sin embargo, la presencia del trivote formado por Eguaras, Guti y el propio James parece que será una constante en las alineaciones de Víctor. De su rendimiento dependerá en gran parte el futuro inmediato del Real Zaragoza, un futuro impredecible pero con el que ya muchos seguidores zaragocistas se atreven a soñar.