El gol es el elemento clave en el fútbol. Más allá de saber producir y lograr encadenar diferentes maneras de llegar al área, el dominio de la base propia y rival es el primer elemento a tecnificar en el fútbol desde las categorías inferiores. Y esto es algo que precisamente dominaba a la perfección el Real Zaragoza de JIM la pasada campaña, al que con las escasas oportunidades potenciales de gol que generaba le bastaba para sacar una puntuación positiva en los encuentros.
Hoy, el Real Zaragoza es un equipo totalmente diferente. Aunque sigue acusando en ocasiones una ligera falta de verticalidad, Juan Ignacio Martínez ha dotado a su equipo con soluciones tácticas para conseguir manejar los encuentros y llegar con facilidad al área contraria. Los blanquillos ahora generan y llegan mucho más, pero son sumamente menos efectivos que antaño. Si bien es cierto que la escuadra maña cada vez consigue llegar con más efectivos a los tres cuartos de campo, no es menos cierto que necesita soluciones ofensivas en el remate para que la pelota acabe entrando.
Pero este es un síntoma que no solo viene de este año. Excepto en contadas ocasiones, en las que los delanteros han llevado al Real Zaragoza a rozar el ascenso, el gol ha sido el principal hándicap en La Romareda. Sobre todo en las temporadas 2018-2019 y 2020-2021, en las que la dirección deportiva no consiguió traer delanteros de garantías para hacer vibrar al Municipal. En ambos años, el conjunto blanquillo estuvo cerca del descenso de categoría. Sin embargo, en la 2017-2018 y en la 2019-2020, Lalo Arantegui acertó con los delanteros, llevando a los de Natxo González y Víctor Fernández a estar muy cerca del ascenso.
Año impar, goles asegurados para el Real Zaragoza
Para ver cómo puede evolucionar un Real Zaragoza que ha firmado uno de los mejores arranques futbolísticos pero uno de los peores inicios en la parcela goleadora, hay que comparar con años anteriores. En la sexta jornada de la temporada 2017-2018, el conjunto dirigido por Natxo González era decimoctavo con 5 puntos, uno más que en la actualidad. Además, tenía un registro de 5 goles a favor, obra de Borja Iglesias en tres ocasiones, Buff y Toquero, y 7 en contra. Esa misma temporada el Real Zaragoza finalizó la campaña en tercer lugar con 57 goles a favor y 44 en contra. Además, Borja Iglesias acabó el año muy cerca del pichichi con 22 goles.
En la siguiente campaña la suerte no sonrió al conjunto maño. Hasta tres entrenadores pasaron por el banquillo del Municipal, aunque el que se estrenó fue Imanol Idiákez. Marc Gual y Álvaro Vázquez eran la principal arma ofensiva de un Zaragoza que quería seguir en la misma dinámica que la temporada anterior. Lo cierto es que el arranque fue mejor. En la sexta jornada eran novenos con 8 puntos y 8 goles a favor, obra de Lasure, Verdasca, Álvaro x2, James, Soro, Pombo y Ros, por 6 en contra. Con el paso del tiempo tuvo que volver Víctor Fernández para devolver la normalidad a un Real Zaragoza que finalizaría la campaña 15º con 51 puntos, 49 goles a favor y 51 en contra.
Víctor Fernández y Lalo Arantegui confeccionaron una plantilla que devolvió la ilusión a la hinchada zaragocista. Raphael Dwamena, Luis Suárez y más tarde Javi Puado darían tardes y tardes de júbilo a una grada que disfrutaba con su equipo, sobre todo en la manera de generar ofensivamente. En la sexta jornada, el Real Zaragoza era cuarto con 13 puntos. Hasta ahí le llevaron los goles de Ros x2, Suárez x4, Kagawa x2, Dwamena x2 y Vigaray. Finalmente, el club blanquillo no pudo ascender después de la pandemia tras finalizar tercero con 65 puntos, 59 goles a favor y 53 en contra.

Tras la pandemia tocó reestructurar una plantilla en la que todos los atacantes de calidad estaban cedidos. Los fichajes de ‘Toro’ Fernández y Haris Vuckic acabaron con el puesto de Lalo Arantegui en la dirección deportiva del Real Zaragoza. El conjunto maño era decimocuarto en la sexta jornada de la 2020-2021, acumulando seis goles a favor y siete en contra. Los tantos zaragocistas fueron obra de Adrián, Narváez x3, Javi Ros y Mendes, jugador de la UD Las Palmas, en propia puerta. El conjunto maño finalizó la campaña rozando el descenso. Acabó el año decimoquinto con 50 puntos, 37 goles a favor y 43 en contra.
Las comparaciones son odiosas
Esta temporada, sin duda alguna, no es la que mejor ha empezado. Quizás sí por sensaciones, porque es difícil recordar el asedio constante a la portería rival de un Real Zaragoza aún en crecimiento. Pero la realidad la reflejan los datos: el conjunto maño es el cuarto por la cola, ocupa ocasionalmente posición de descenso -aunque de poco sirve eso ahora. En suma, solamente ha hecho cuatro goles en los seis primeros partidos. Son dos tantos menos que la pasada campaña, siete menos que en la 2020-2021, la mitad que en la 2019-2020 y solamente uno menos que en la 2017-2018, año en el que el Real Zaragoza se quedó a las puertas del ascenso.
Sacar conclusiones en la sexta jornada no es positivo ni realista. Pero lo cierto es que los datos arrojan que ha sido el peor arranque goleador en las últimas cinco temporadas, que son las que se pueden coger como referencia. El Real Zaragoza debe mejorar su registro goleador. Es una obligación que tienen los pupilos de JIM si quieren mostrar su mejor versión en una categoría que apremia el dominio del área rival. Goleadores hay. Ocasiones hay. Solamente falta que esos goleadores, sumados a una segunda línea que también debe aparecer para hacer tantos, sumen y agranden sus cifras.
Álvaro y Nano se deben estrenar pronto con la casuca blanquilla, porque ya no vale el discurso de la adaptación. Son los jugadores que han venido a hacer goles y tienen que hacerlo. Además, Juanjo Narváez debe dar más. Es el jugador más completo en ataque en un equipo que genera mucho. Pero al mejor delantero de un equipo que aspira a ascender tiene que dar algo más que un gol en dieciséis partidos.