Wanapix Zaragoza rozó la gesta en su visita a Santa Coloma, pero un gol en el último suspiro selló un doloroso 2-1 que no refleja del todo lo visto sobre el parqué. El conjunto aragonés, que se adelantó con un tanto de Espín y defendió con orden y corazón, se vio superado por la eficacia final del equipo local y por un desenlace que golpea en lo anímico.
Inicio eléctrico y un muro llamado Iván Bernad
El partido arrancó con una intensidad vibrante. En apenas cuatro minutos, ambos equipos generaron varias ocasiones claras. Rivera, Juanchi y Alberto Inés amenazaron la portería rival para Wanapix, mientras que Santa Coloma respondió con potencia, incluyendo un disparo al poste. A partir de ahí, los catalanes tomaron el control del balón y el ritmo del juego.
Ante ese dominio, Iván Bernad se erigió como el héroe momentáneo. El guardameta zaragozano protagonizó una de sus mejores actuaciones del curso, con intervenciones de muchísimo mérito, especialmente una parada espectacular a mano cambiada ante Uri Santos que desató los aplausos del público.
Espín abre el camino, Wanapix sueña
Las faltas acumuladas de Santa Coloma (cuatro antes del minuto 10) frenaron su empuje y permitieron a Wanapix ganar metros. En ese contexto, Espín firmó una acción individual de gran nivel: de espaldas, giró sobre sí mismo y batió al meta rival para poner el 0-1 en el minuto 15.
Hasta el descanso, Wanapix resistió con una defensa férrea y ordenada, con un Iván Bernad inspiradísimo que sostuvo la ventaja con una doble parada de escándalo.
Segunda parte: solidez sin premio
El segundo acto fue un duelo táctico. Santa Coloma dominaba el balón, buscando el empate con posesiones largas, mientras que Wanapix respondía con transiciones veloces y juego con pívot. En defensa, los zaragozanos estuvieron a un nivel altísimo, con mención especial para Óscar Villanueva, que evitó el empate con una salvada milagrosa.
Pero el empuje local fue creciendo. Con el juego de cinco activado en el tramo final, una descoordinación defensiva permitió a Álex Verdejo empatar a tres del final. Pese al mazazo, Wanapix no se conformó y apostó también por el portero-jugador. Rivera tuvo el 1-2 en sus botas, pero su remate se fue alto.
Y entonces, el destino fue cruel. A once segundos del final, en una contra tras pérdida, Santa Coloma armó una transición letal que acabó con el tanto de Uri Santos. Un golpe durísimo para un Wanapix que mereció más, pero que se vuelve de vacío de Santa Coloma.