ZARAGOZA | El Real Zaragoza busca las claves de su fútbol mientras trata de desbloquear su mente. Si Gabi trabaja a contrarreloj en un clic que pueda cambiar la suerte, un triunfo parece la mejor medicina para lograrlo. El duelo del domingo es un choque de estilos y de dinámicas, de inercias opuestas desde prácticamente el inicio de la competición. Con el paso del año, Zaragoza y Mirandés han intercambiado objetivos y etiquetas y si las mejores ahora se concentran en Anduva, las peores sobrevuelan cada fin de semana La Romareda.
El Zaragoza tiene en el factor anímico una asignatura, un debe que llena su mochila de miedos e inseguridades. Consciente de la dinámica y de las virtudes y defectos de sus futbolistas, Gabi eligió un camino nada más llegar. El objetivo lo anunció sin miedo, en lo que también fue una muestra de honestidad: “hay que correr los menos riesgos posibles”.
El comportamiento del Zaragoza ha cambiado, pero esa competitividad no ha estado exenta de errores no forzados. Llegó en un córner ante el Córdoba y el fallo se personificó en Tasende y en Jair una semana después en Santander. En la carrera del equipo de Gabi hay muchas minas que sortear, pero la primera parece estar en la mente: el Real Zaragoza tiene que dejar de ser su enemigo.
El Real Zaragoza, ante la historia de la temporada
En el otro lado de la historia se encuentra el Mirandés, pleno de confianza y también de talento. Menos equipo fuera de Anduva que cerca de su gente, llega a La Romareda sin victorias como visitante en 2025. El equipo de Lisci este curso le ha vencido a la historia y al relato, desde un lugar que nadie esperaba, con futbolistas que se encuentran en el punto más prometedor de la categoría.