Tras una semana marcada por el parón de selecciones y por la transición en el banquillo azulgrana, el central Xabi Etxeita ha confirmado esta mañana después el entrenamiento las buenas sensaciones que hay con la llegada de Francisco a la SD Huesca: “Cuando hay un cambio como este todos nos ponemos las pilas para convencer al míster. Además, estamos cogiendo conceptos nuevos y estamos ilusionados”.
La propuesta que vaya a plantear Francisco es un dilema todavía por dilucidar, pero lo que sí tiene claro es, según Etxeita, que “quiere que seamos un equipo valiente, tener el balón en campo contrario”. Un estilo valiente pero que deberá buscar un equilibrio en todas sus facetas del juego; desde el ataque hasta la defensa. Una retaguardia en la que el vasco quiere ganarse la confianza también del técnico almeriense. “Todos ahora partimos de cero. Cada uno entrenamos de la mejor manera para afianzarnos con un puesto y darle un mayor rendimiento al equipo”, ha explicado.
Profundizando más en la situación del cuadro azulgrana, Etxeita ha querido hacer autocrítica ya que, a pesar del movimiento en el banquillo, “los que estamos en el campo somos los jugadores y hay que ser conscientes de que tenemos que dar un poco más”. También, ha recalcado que “el año va a ser largo pero vamos a mejorar y lo vamos a dar todo. El equipo está trabajando bien y yo creo que estamos convencidos y con el nuevo entrenador lo conseguiremos“.
Con vistas ya al encuentro frente al RCD Espanyol, el vizcaíno se ha referido al equipo entrenado por Rubi, una escuadra que “ha empezado muy bien” y que “tiene buenos jugadores”, pero sabe Etxeita que “en casa tenemos que hacernos fuertes y ganarles”.
Por último, el zaguero azulgrana ha querido manifestar, dirigiéndose a la afición, que “nosotros nos vamos a dejar la piel, por lo que esperamos que ellos sigan animando igual de bien como hasta ahora. No haber conseguido ganar aún en El Alcoraz nos hace estar en deuda con ellos”. Etxeita ha indicado que son los jugadores los máximos responsables y que quiere devolver los ánimos de la grada con una victoria frente a los de Rubi.