ZARAGOZA | Hay jugadores que reflejan a la perfección la situación de su equipo. Samed Bazdar, que llegó a ser el mejor atajo del Real Zaragoza, se ha hundido con el equipo. El bosnio es uno de los atacantes con más proyección de la categoría, un diamante en bruto que parecía destinado a liderar todos los ataques. Sin embargo, Bazdar se ha perdido en las tinieblas en las que el Real Zaragoza se encuentra inmerso. Hasta el duelo ante el Albacete pareció definitivo, un jugador hecho de una pasta diferente. Ahora mismo, parece otro futbolista: más torpe, lento y propenso al egoismo.
Samed Bazdar se convirtió en la primera gran inversión económica del Real Zaragoza en mucho tiempo. Su llegada a La Romareda fue símbolo de la apuesta del club por la juventud, y no decepcionó. El primer tramo de Bazdar con la elástica blanquilla fueron para enmarcar: 4 goles y 4 asistencias y un sitio decisivo en el relato. El bosnio jugaba para el equipo, con cabeza, trabajo y mostrando en cada jugada dotes de calidad. No tardó en ganarse a la afición y a Víctor Fernández, que le consideró el mejor de sus elegidos.
No obstante, coincidiendo prácticamente con el hundimiento del Real Zaragoza, Samed Bazdar sufrió una grave lesión en el isquiotibial derecho que lo apartó durante varias semanas de los terrenos de juego. Desde entonces, ni el equipo ni el futbolista volvieron a ser los mismos. Bazdar reapareció ante el Tenerife y, pese a que asistió a Enrique Clemente en el 1 a 2, no acabó de estar cómodo. En ese tramo final vio su quinta amarilla, en una situación que tendría su réplica unas semanas más tarde en su expulsión frente al Almería. En el camino quedó una ocasión que le dejó en mal lugar ante el Sporting, cuando quiso para él un gol que era para otro.
A su llegada al banquillo del Real Zaragoza, Gabi se propuso la tarea de recuperar a todos los jugadores de su equipo. Bazdar debería ser uno de los primeros. Capaz de mejorar a los que le rodean y de definir un partido por su cuenta, se espera que el bosnio consiga marcar las diferencias. Talentoso y distinto, echa en falta los huecos que le abría Azón y busca encontrar a Soberón y todas las ocasiones. En las nueve finales que restan, Samed Bazdar debe volver a volar.