Mi profesión, a veces algo desconocida, suele asociarse únicamente con problemas de visión como la miopía, hipermetropía, astigmatismo… pero engloba mucho más campo. Como el resto de las profesiones de origen sanitario, ésta también ha evolucionado con el objetivo de mejorar nuestra calidad de vida, conseguir mejores rendimientos, avanzar y prevenir lesiones…
Desde hace unos años me dedico al entrenamiento visual, es decir, a rehabilitar las posibles disfunciones que pueda causar algunos malos hábitos o una descompensación en uno de los dos ojos para poder mejorar la calidad de vida de los pacientes. Este tipo de entrenamiento no sólo sirve para rehabilitar, sino también para estimular, para mejorar y llevar al máximo rendimiento las diferentes habilidades visuales que necesitamos para, por ejemplo, llevar a cabo un trabajo, una tarea o un deporte.
Como aficionada que soy, voy a hablar del pádel. Un gran deporte que nos pide acción muscular, cognitiva y cómo no, visual. Gracias a que tenemos activadas estas tres vías podemos permitirnos el lujo de poder jugar unas veces bien, otras no tan bien. Cuando el rendimiento baja y la fatiga es mayor la visión también decae por lo que es complicado seguir con fluidez una lectura de bola y anticiparte al movimiento para poder cogerla, entonces solemos hacer movimientos compensatorios de cabeza hacia ese estímulo y perdemos el campo de visión.
Ya sabéis que en este deporte unas pocas décimas de segundo equivalen a mucho. Llegar a tiempo es vital para poder devolver, atacar o colocar la bola de forma estratégica. Está demostrado que el 80% de la información que procesa el cerebro es a través de la visión. Después de procesar esa información, actuamos, por lo que, si esa primera vía la facilitamos de forma activa, podemos acortar el tiempo de reacción de las personas dejando el tiempo a la anticipación y toma de decisiones.
Un equipo de investigadores como David L Mann, Wayne Spratford y Bruce Abernethy, realizaron un estudio, publicado en la revista Plos One en 2013, en el que descubrieron que los bateadores de béisbol no podían mirar la bola directamente ya que la velocidad es inalcanzable por el ojo humano, así que hacían un ligero movimiento de cabeza compensatorio analizando la velocidad a través de su visión periférica y anticipándose al impacto.
En el pádel ocurre algo similar. Sí que es posible alcanzar la velocidad de la bola por el ojo pero la cabeza también realiza movimientos compensatorios, dejando a un lado una parte del campo visual como puede ser a tu compañero. Mientras leemos esta bola, se realizan las siguientes acciones: movimiento corporal hacia el impacto, toma de decisión de colocar la bola de forma estratégica y fuerza con la que va a acudir. Estos movimientos de lectura pueden entrenarse para que sean lo más rápidos posible y no perder información valiosa.
Estas habilidades tienen una función visual diferente, pero algo en común, la motilidad ocular, es decir, los movimientos oculares de calidad u oculomotricidad. Esto son los movimientos rápidos del ojo, seguimientos y fijación de un estímulo. Medir esto es posible gracias a las nuevas tecnologías como los Eye Tracker. Estos aparatos son una barra con tres luces infrarrojas que detectan las pupilas de los ojos y nos muestran en todo momento la posición real de mirada en un plano como una pantalla, y así, podemos analizar a la velocidad máxima que puede seguir la mirada a un punto, a la velocidad que lo mira cuando aparece, y los saltos de mirada que puede hacer. Por lo tanto, la velocidad máxima de seguimiento de bola.
A continuación, vais a ver cómo un jugador de pádel con rendimiento medio, al realizar un entrenamiento visual puede mejorar en la velocidad de lectura de bola:
Figura 1. Incapacidad de seguir un estímulo que aparece en una punta y en otra del monitor a gran velocidad de forma alternante y rápida.
Figura 2. Mismo deportista tras entrenamiento visual. Puede seguir el estímulo

En la siguiente imagen, se observa al jugador, elegido mejor deportista de pádel aragonés 2019, Alejandro Pérez Porta, antes de sacar, calculando la ruta de la bola y preparando su posición.
En este estudio es posible conocer también qué ojo es el dominante, ya que es el que suele marcar la primera posición en el seguimiento de la bola. Es decir, si tu ojo dominante es el derecho y la bola va de izquierda a derecha, el ojo derecho es el piloto, el primero que fija, y el izquierdo le seguirá. En cambio, en la misma situación, si tu ojo dominante es el izquierdo, puede ser que el derecho le interfiera por su camino.
Con esta información podemos decidir, según la dirección a la que se consiga mayor velocidad, colocarnos en una parte u otra de la pista, o cuáles serían nuestras zonas estratégicas de confort visual y puede ser uno de los motivos de colocación en un lado o en otro de la pista.
En la siguiente foto, se observa al jugador en posición de alerta, para recibir la bola y enfocando para su recepción.

Estos son los datos más técnicos respecto al pádel, pero de base, siempre es recomendable hacer una revisión completa de la visión. Hoy en día entre un 6/7 % de la población padece alguna disfunción visual que puede no ser sintomática durante el día a día, pero en situaciones de exigencia, pueden darte problemas como una lesión por no poder anticiparte al riesgo.
En todos los deportes llevamos al máximo todas nuestras posibles habilidades motoras, ¿la visión por qué no? Una buena evaluación podría darte pistas para trabajar de forma estratégica tus habilidades visuales y dar paso con mayor rapidez a la toma de decisiones y la anticipación.
Carmen Bilbao es profesora asociada en la Universidad de Zaragoza y trabaja en la Policlínica Alto Aragón de Huesca. Además, pertenece al grupo de investigación de Percepción Visual de la Universidad de Alicante, donde hace el doctorado sobre motilidad ocular.
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