Frialdad, desafecto, distancia… Estas son las sensaciones transmitidas a la afición zaragocista por la situación actual y que han llegado a su apogeo con el lanzamiento de la nueva campaña de abonados, que ha dejado mucho que desear.
Los vientos no corren a favor en el zaragocismo, que, un mes después del final de la liga, continúa sin fichajes. A la espera de lo que sería la primera firma, son muy pocas las noticias referidas a la próxima temporada. La renovación de Francho, la llegada de Carcedo, el escaso crecimiento del límite salarial y la continuidad de Torrecilla, que tan mal sabor de boca ha traído, son de las únicas novedades.
Campaña de abonados simple y sin presentación
Para añadir leña al fuego, el jueves pasado el Real Zaragoza sacó a la luz en sus redes sociales la nueva campaña de abonados, con el lema de “Lo mejor está por venir”, simple y sin ningún tipo de presentación ni spot que apele al sentimiento. De manera fría, insensible, virtual y sin la renovación de la perla, Iván Azón, que se esperaba que fueran de la mano, pero que se está retrasando más de lo previsto.
Sembrando poca ilusión, el único hecho original son los vídeos que está publicando el club en sus cuentas oficiales de figuras importantes llamando al aficionado para animarle a acudir a la Romareda. Carcedo o Xavi Aguado fueron los primeros, y a ellos se han sumado Eugeni, Cristian Álvarez u otros exjugadores.
Además, el club se ha marcado el objetivo de recuperar el número de abonados pre-pandemia, cuando hubo 28.530, 6.000 más que la campaña pasada. Sin embargo, hasta el momento, no hay ninguna motivación para el aficionado.
Los zaragocistas tienen que decidir renovar su abono, o darse de alta (para quienes la cuota ha ascendido), en un contexto bastante desfavorable. Sensación de parálisis, parsimonia y estancamiento, límite salarial similar, renovación de Torrecilla, ninguna llegada y mucho secretismo. En definitiva, una imagen de que, un año más, todo sigue igual.
Desde luego, es pronto para juzgar, pero esa enorme ilusión que se había instaurado en la ciudad va cesando progresivamente. Aun así, los aficionados blanquiazules, como siempre han hecho, responderán al llamamiento de su equipo, porque a fidelidad, no les gana nadie y el corazón prima sobre la razón.
La imagen de la nueva propiedad
Ese desapego reflejado en la campaña de abonados es la tónica general que envuelve al club. Después de despedir a la antigua propiedad, una de las cosas que se pedía era transparencia y diálogo con el aficionado. No obstante, el sigilo y la incertidumbre siguen estando muy presentes, sin voces de la nueva directiva más allá de Raúl Sanllehí.
Asimismo, este lunes es un día clave para la nueva etapa del zaragocismo: se celebra la Junta General Extraordinaria, en la que se aprueba el aumento de capital y se ratifica el nombramiento del nuevo presidente y consejero, Jorge Mas, y del resto de miembros Gustavo Serpa, Mariano Aguilar, Emilio Cruz y Laurence Cook. También se hará efectiva la continuación de Juan Forcén. La sorpresa es que este último será el único que estará físicamente, los demás firmarán vía telemática.

De confirmarse, este hecho molestaría mucho a los aficionados, ya que el presidente y compañía solo se han mostrado en sociedad en la jornada de la venta. Una muestra de su implicación en el Real Zaragoza, pues lo lógico sería que acudieran a la junta, concretada desde hace un mes.
Pese a todo, el optimismo, la paciencia y la fe caracterizan al zaragocismo, que cruza los dedos para que, de verdad, lo mejor esté por venir.