ZARAGOZA | El 22 de mayo de 2021, La Romareda vivió su primer partido con público tras la pandemia. El encuentro reunió a Real Zaragoza y Fútbol Club Barcelona en División de Honor Juvenil, en una cita que fue celebrada como una liberación, como una fiesta de cantera. La liga estaba en juego y el Barça hizo bajar a una de sus promesas del filial: Alejandro Balde. Con la intención de igualar las piezas, Javier Garcés preparó su jugada maestra. Unos metros por delante de Juan Sebastián situó a un lateral con alma de atleta: Marcos Luna. No hubo goles en aquel duelo, pero sí una conclusión general: Luna había anulado por completo a Balde.
Unos años más tarde, Marcos Luna se ha asentado en el equipo de su vida. Su paso por Irún le sirvió para madurar, para crecer en los duelos y entender algunas claves del fútbol profesional. Durante el verano, la siguiente cesión parecía planeada. Luna logró modificar entonces la opinión de su técnico, que le empezó a considerar como un comodín ideal para su zaga. Quizá fue en un partido en Tarazona cuando Luna cambió su suerte. En aquel bolo de verano, Luna marcó, progresó e hizo suya la banda. Mostró sus condiciones: un fútbol veloz, basado en la constancia, los registros físicos y el atrevimiento. Si el tiempo corría en su contra, Luna consiguió darle la vuelta al reloj de arena.
La temporada ha demostrado que el canterano merecía una oportunidad: nadie ha aprovechado mejor sus minutos. En 329 suma dos goles y una asistencia y ha cuajado siempre grandes actuaciones. Detrás de los números se esconde una sensación: la impresión de que es una pieza estratégica para la banda. También la percepción de que tarde o temprano esa sociedad que llegó frente al Barcelona con Juan Sebastián puede volver a repetirse.
Luna aprende -sensato, humilde y bromista- a la sombra de un trabajador de este juego como Calero. Recuperado a contrarreloj de un problema en su tobillo, hoy se ha entrenado con normalidad y el resto de sus compañeros. Probablemente la vuelta de Tasende y una semana compleja le reste posibilidades de continuar como titular. Pero Luna no alzará la voz y seguirá considerando un regalo estar en el equipo de su vida, feliz porque no siempre contó con ello. Consciente también de que es difícil hacer más en menos minutos.
El Zaragoza tiene un lateral para mil lunas; Marcos se ha ganado su tiempo.