El abismo estaba cerca desde hacía tiempo, pero el día que por fin se confirma el descenso de la SD Huesca a Segunda División las lágrimas inundan el estadio de El Alcoraz. Nadie mejor que su capitán, Gonzalo Melero, ponía en nombre de todo el equipo ese sentimiento de tristeza y disculpas hacia la afición: “Es un día muy jodido para todos, encima viendo cómo se ha despedido la afición. Cada uno de nosotros estamos muy dolidos internamente por no haber podido responder a la afición como se merecía y solo nos queda pedir perdón porque este club pronto estará en Primera División”.
La lectura positiva que puede sacar el conjunto azulgrana es que, a pesar de haber estado siempre en el alambre coqueteando con las matemáticas y un posible descenso, nunca ha bajado los brazos en ningún momento de la temporada. Al respecto, Melero afirmaba que “en todos los partidos hemos dado la talla y muchas veces hemos sumado menos puntos de los que merecíamos“. También hacía autocrítica asegurando que “si estamos descendidos es porque ha habido equipos que han sido mejores que la SD Huesca”.
“En la primera vuelta pagamos la novatada”
El mayor patrimonio que deja el club durante este año para los venideros es el de su afición. El centrocampista azulgrana, sorprendido con la despedida que les han dado, ha querido agradecer “el apoyo que siempre les han dado desde la primera jornada, y sobre todo hoy cuando las cosas no han podido salir peor”.
La conclusión de la temporada estaba bastante clara para Gonzalo Melero: “Los números de la segunda vuelta son de salvación, pero llevamos mucho lastre de la primera vuelta porque pagamos la novatada, tanto a nivel de club como de los jugadores sin experiencia en la categoría”.
Por último, el ‘8’ del Huesca se lamentaba personalmente de un año para él marcado por las lesiones: “Ha sido mi año más duro desde que juego a nivel profesional, y más me duele el descenso por no haber dado el nivel que todos esperaban de mí“.