ZARAGOZA | Ramírez vivirá el partido más importante de su trayecto en el Real Zaragoza ante el Sporting de Gijón. El fútbol ofrece un detalle macabro en ese punto, descubre otra vez que este juego está lleno de caprichos, de leyes indescifrables. Será ante el equipo que le trajo hasta aquí. En este camino, Ramírez ha elegido sus propios pasos para después desdecirse: ha sido valiente y conservador al mismo tiempo. Y no hay nada más arriesgado que ser cobarde.
Ha sido Escribá, Víctor y Velázquez, por citar a los últimos. Y lo ha sido para que sepamos exactamente quién es Ramírez. Quizá porque siempre hay una distancia perversa entre lo que esperas de alguien y lo que termina siendo. Si el sábado su Zaragoza juega bien y gana, algunos responderán “ya era hora”. Y no se equivocarán del todo.
Ramírez ha jugado con la herencia de sus predecesores, contra las heridas de su discurso y también con los registros de sus errores. Y, fundamentalmente, ha jugado siempre contra los marcadores, de una forma literal y figurada. Sin ir más lejos, todavía no sabe lo que es pegar primero. Y todo el mismo sabe que cuesta muchísimo más ganar sin adelantarse.
Ramírez y un lunar: los resultados
Hasta ahora, los resultados le han dado la espalda siempre, con un 6 de 21 que será carne de despido en casi cualquier banquillo de España. Y más en La Romareda, que acumula ya 20 entrenadores en 12 años. “¿Qué se siente al sentarse en la trituradora de entrenadores?”, le preguntó alguien a Velázquez en su presentación. Era el menos periodista de los que allí estaban. Y fue lo suficientemente maleducado como para decirle a un suegro que lleva un moco a la vista el primer día que le da la mano. Habría que preguntarle al suegro si se siente agradecido ante esa advertencia, un poco más tarde, cuando ya se le haya pasado esos segundos de humillación.
Velázquez no tardó en saber lo que se sentía en ese lugar mucho antes de su despido. Y nadie lo sintió tan pronto como Ramírez, rechazado por su público en la primera cita. Todas las fechas que han llegado después corroboran las dudas de aquel día. Solo le ganó al Málaga, empató a nada ante el Cádiz y perdió frente a Elche, Albacete y Burgos. Los resultados del técnico canario ofrecen otra curiosidad. Los dos partidos en los que peor jugó su Real Zaragoza (Tenerife y Granada) se acabaron resolviendo con empates de puro milagro. Probablemente, en la peor segunda parte de siempre logró alcanzar una prórroga en el descuento. Minutos antes, con el 3-0 de Lama, las campanas ya doblaban por él. Queda un último giro en el centro de este drama.
Ramírez, La Romareda y un guiño de la historia
Ramírez visitó el curso pasado La Romareda como técnico del Sporting. Perdió 3-0, en un encuentro que la lesión de Raúl Guti hizo inolvidable. Este año, una dolencia muscular le impide al canterano cerrar una herida que se abrió entonces. Y que convertiría el duelo de La Romareda en una historia que quede para siempre. Imaginen que Guti marca el sábado el gol que le negó el palo. Olvídenlo. El fútbol no puede ser tan bonito como para ser así de cierto.
Al margen de esa última fantasía, el relato ofrece una réplica para Miguel Ángel Ramírez. Vencerle al equipo que le llevó a Zaragoza le dará más ocasiones en La Romareda. Un técnico que habla de los procesos, que defiende el medio plazo y no se centra solo en el resultado, solo podrá pensar en el marcador por un día. Quizá aún no lo sepa, pero Miguel Ángel Ramírez juega ante el Sporting el partido más importante de su vida.