ZARAGOZA| En un Real Zaragoza lleno de incógnitas, Pau Sans encarna la más inexplicable de todas ellas. La primera temporada del ’29’ en el fútbol profesional se explica a través de la dificultad, de la poca confianza depositada en él. El fútbol que propone Gabi Fernández pide a gritos un activo diferente en la rotación, un perfil agitador, alguien como Pau. Sin embargo, el canterano ocupa el lugar más comprometido de la jugada, un sitio que no le corresponde.
Las titularidades de Pau Sans en la presente campaña se reducen a tan solo cinco, cuatro de ellas en La Romareda. Salvo la última, todas ellas guardan una máxima en común: tras una titularidad, encadena varias suplencias. Castigado por el contexto, el extremo vive sus mejores momentos en el momento de la verdad, saliendo desde el banquillo. La mayor de las evidencias reside en las cifras: todas sus aportaciones de gol han llegado tras ingresar en el terreno de juego en la segunda parte. Revulsivo por excelencia, solo él conoce los secretos de su fútbol, sus mejores trucos.
Ni Víctor Fernández, ni Miguel Ángel Ramírez, ni Gabi Fernández han decidido apostar por Pau Sans. Actualmente, futbolistas como Adu Ares ocupan un lugar preferente en la rotación. En una posición que ayuda a decidir muchos partidos y en un contexto completamente idóneo para sus características, la chispa de Pau Sans se encuentra en estado de reposo, esperando un momento que parece no darse nunca.
Pau Sans y un impacto directo
En una competición apretada, las actuaciones de Pau Sans se traducen en puntos para su equipo. Ante el Cartagena y Málaga, sus tantos dieron la victoria al Real Zaragoza. En Granada, un pequeño toque hacia la red salvó un punto impensable minutos antes y en La Romareda, asistió a Aketxe en el gol que supuso la última de las victorias del conjunto aragonés ante su afición.