ZARAGOZA | El Real Zaragoza se juega este domingo algo más que tres puntos. Contra uno de los mejores conjuntos de la categoría y el descenso a tan solo un punto, los de Gabi Fernández se juegan no entrar en la zona roja a falta de menos de 10 jornadas para el final. Desde su llegada, el madrileño siempre deslizó un mensaje de unidad. La respuesta de La Romareda, una vez más, fue inmejorable. Animó durante los 90 minutos ante el Córdoba CF y que dio la sensación de que con su empuje ayudó a pitar un penalti que supuso el empate frente a los andaluces.
Ante el Mirandés, la alerta es máxima. Los jabatos son la revelación de la temporada y actualmente aspiran a todo. Por su parte, el Zaragoza se encuentra en una de las peores rachas de su historia: solo una victoria en los doce partidos de la segunda vuelta. Desde su llegada, Gabi acertó en el mensaje. Consciente del poder de la afición por lo vivido desde el césped, el madrileño pidió ayuda al motor del club. A los que nunca fallan. Bajo el lema ‘traidor quien se rinda’, el zaragocismo se autoconvoca una tarde más para llevar en volandas a su equipo.
Un lema que no es desconocido y que sirve como símbolo de unión a una afición que nunca falla. Una afición con una identidad de lucha y resistencia superior, que siente como propias sus victorias y sus derrotas. Vinculado con la historia del club y de su ciudad, siempre ha estado presente en los momentos más difíciles. Como se evidencia jornada tras jornada, el Real Zaragoza es su gente y lo defenderán con orgullo una tarde más y lo único que pedirá a cambio es que sus futbolistas lo den todo y honren el escudo como ellos lo hacen.