ZARAGOZA | A perro flaco, todo son pulgas. Desde su llegada, Víctor Fernández prácticamente puede contar sus semanas en el cargo por las bajas y ausencias que suma prácticamente en cada jornada. Carlos Nieto, Raúl Guti, Cristian Álvarez, Víctor Mollejo, Francho Serrano, Quentin Lecoeuche, Marc Aguado, Santiago Mouriño, Lluís López y por último Toni Moya. Todos estos jugadores han estado fuera de su disposición en al menos un partido, bien sea por lesión -la mayoría de ellos- o por sanción, como el caso de este último o el uruguayo. Es por ello, que en un tramo complicado para los aragoneses, el cuadro blanquillo actualemente es un equipo plagado de ausencias.
La temporada está a punto de terminar y el Real Zaragoza no tiene asegurada, ni mucho menos, su permanencia en LALIGA Hypermotion. Los malos resultados y los infortunios parecen confabularse con la intención de hacer sufrir al equipo hasta el final. Los 4 puntos consiguidos de los últimos 12 posibles han sumido a la entidad presidida por Jorge Mas a una situación más que incómoda. Restan tres “finales” y Víctor cuenta con una plantilla más que justa para lo que queda de temporada. La papeleta más delicada se encuentra en el mediocampo. La polémica expulsión en el Carlos Tartiere a Toni Moya obligará al técnico aragonés a hacer malabares en la medular.
Con Raúl Guti, Francho Serrano y Marc Aguado lesionados y el ’21’ sancionado, solo queda disponible Jaume Grau o lo que es lo mismo, un único efectivo para dos plazas. Es por ello que Víctor se verá obligado a cambiar el dibujo, desplazar a algún futbolista disponible fuera de su posición o alinear a un canterano. Pero no es ésta la única posición en la que el equipo anda justo. Sin ir más lejos, este domingo jugaron los únicos 5 defensas disponibles: los tres centrales y dos carrileros -ambos derechos, obligando a Zedadka a jugar por la izquierda-. Por todo esto, es obvio que los resultados, las bajas, las sensaciones y la proximidad con el descenso amenazan a un Real Zaragoza que se ha visto castigado por la mala suerte en el peor momento posible.