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1×1 del Real Zaragoza: jugamos como nunca, empatamos como siempre

Les ponemos nota

El Real Zaragoza volvió a ser incapaz de vencer con todo a favor. Acabó empatando un partido que debió haber ganado y que, aún así, también pudo perder

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El Real Zaragoza fue incapaz de ganarle a un Málaga que jugó casi todo el partido con un futbolista menos. Llenó el partido de ocasiones y falló goles que nunca deben fallarse. Atacó bien y eligió las mejores pistas en el juego, pero se estrelló siempre ante Rubén Yáñez, convertido en un superhéroe para el Málaga. Colaboró el Zaragoza, negado siempre en la boca del gol. Bloqueado en lo esencial, el Málaga fue el reverso perfecto: solo necesitó una ocasión para adelantarse en el marcador. Giuliano Simeone provocó media docena de ocasiones y firmó las tablas a última hora. Su partido ofrece el mejor resumen de la suerte del equipo: jugó como nunca, falló demasiado y empató como siempre.

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Álvaro Ratón (3): Su equipo solo le necesitó una vez y Ratón no estuvo a la altura en su acción más definitiva. Confundido por el bote, frágil en los momentos de la verdad. La Romareda la tomó con él. Para el Málaga Rubén Yáñez estuvo en el punto exacto en el que nunca estuvo Ratón para el Zaragoza.

Fran Gámez (5): Más suelto que con Carcedo en ataque, ensayó y progresó con un punto de profundidad. Resolvió mal en la finalización, con más de un disparo hacia la grada.

Lluís López (6): Sólido en defensa, tuvo en su cabeza una de las mejores opciones en ataque. No acertó con todo a favor, en un remate a quemarropa. Permitió que Yáñez coronara así el partido de su vida.

Jair Amador (4´5): No hubo demasiadas grietas en su partido pero permitió el remate de Haitam a gol. Le flotó en lugar de cerrarle todos los espacios y el hispano marroquí venció con facilidad a Ratón. En el área rival, buscó el remate en jugadas que eran más para prolongar.

Gabriel Fuentes (4): El partido sirve como un reflejo fiel de su llegada a Zaragoza. Al inicio ganó su carril y se le vio liberado. Se desfondó después y mostró todas sus vergüenzas. De nuevo, posó en la foto de un gol que marcaron otros.

Jaume Grau (5´5): Sobrio y cabal, es elegante en el juego, pero a veces teme mancharse las medias. Le faltan un par de pasos en campo contrario, por mucho que el sistema de Escribá le favorezca. Fino, pero demasiado templado.

Alberto Zapater (6´5): Su mejor regate llega siempre a través de la experiencia. Lee el fútbol y mejora con el paso de los partidos. Tuvo tiempo para correr en una de las mejores transiciones del Zaragoza y le sirvió un balón de gol a Bermejo.

Sergio Bermejo (6´5): Escribá fue su primer maestro y su confianza le ha hecho mejorar. Parece incluso un testigo directo de las órdenes del técnico. Se le ve feliz, importante y tiene herramientas para cambiar el juego. No acertó con la diestra en un gol que debió marcar y se topó con el larguero en el mejor de sus lanzamientos.

Valentín Vada (3´5): Solo ha sido diferencial en un partido del curso y en el resto falla mucho más de lo que acierta. Frente al Málaga, dejó además un catálogo de malos gestos, acciones impropias de un buen compañero.

Víctor Mollejo (6´5): Jugó de un modo más sensato, eligió mejor y creó peligro en sus centros. Cerca del área, más próximo a su lugar en los años de formación, se le vio cómodo y en plena sintonía con Simeone.

Giuliano Simeone (7): El argentino es el principio y el fin de los mejores ataques. Está lleno de hambre y de voluntad. Le sobró ansiedad en el final de sus acciones y le faltó un punto de pausa y otro de suerte. Marcó, al final, producto de toda su insistencia.

 

Cambios del Real Zaragoza:

Gaizka Larrazabal (4): Fran Escribá le dio entrada tras el descanso, en busca de mayor profundidad. Centró sin ton ni son, como si ese fuera su único recurso. Y firmó una estadística tan pobre como demoledora: solo 1 de sus 9 servicios encontró remate.

Miguel Puche (4): Intacto, su única huella en el partido fue un disparo que acabó bloqueado. Su rendimiento merece una revisión. Es todavía un niño, pero necesita volver a jugar sin miedos.

Eugeni Valderrama (4): Su fútbol es delicado, pero siempre perezoso. Cree que le basta con su técnica, pero pasa demasiado desapercibido.

Francho Serrano (5): Peleó, centró e hizo todo lo que pudo en el tiempo que Escribá le concedió. Es consciente de que está lejos de sí mismo, pero resulta complicado reivindicarse en tramos tan cortos de los partidos.

Makhtar Gueye (5): El Zaragoza le buscó en el único contexto válido para el senegalés. Llegó a probar fortuna ante Yañéz y cantó el gol de Simeone como si hubiera sido suyo.

 

Entrenador:

Fran Escriba (6): No consiguió estrenarse con victoria, pero La Romareda aplaude su llegada. Elige una receta sensata para los partidos. Natural, sin grandes experimentos ni artificios. Su equipo mostró un juego más fluido, mejoró en las formas y encontró vías para provocar grandes ocasiones. Hubo profundidad y recursos en los pasillos interiores, pero de nuevo fue incapaz de hacer válida la superioridad sobre el campo.

El encuentro ofrece, eso sí, una lectura más áspera. El Zaragoza no logró una victoria ante el colista y se estrelló en el remate, hasta hacer que Yáñez pareciera un gigante. Si los vientos del partido soplaron siempre a su favor, el equipo de Escribá se topó con un muro mental. El primer día del técnico tuvo un resultado conocido: acabó empatando un partido al final que pudo perder y que debió haber ganado mucho antes.

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