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La felicidad de ser ‘finisher’

Ironman Hawái

Tamara Vázquez acaba con éxito el Ironman de Hawái, una prueba que es mucho más que la búsqueda de un buen crono

Sigue en Hawái. Fascinada por la naturaleza Kona, en una nube tras irrumpir en el Iroman más mediático del mundo. Muy posiblemente descuente con pena los días para regresar. Al menos es lo que Tamara Vázquez deja ver en su instagram. Allí acumula una montaña de felicitaciones. Y un hilo conductor en cada una de las imágenes es la sonrisa. Debe ser fácil cuando uno está reposando tras la paliza de ser ‘finisher’ del triatlón más mediático del mundo. Pero en su caso, además, las fotos son de cuando salió de ese segmento de natación para el que tuvo que prepararse a conciencia, de cuando devoraba kilómetros sobre al bici o de cuando lo hacía a la carrera. Daba igual, felicidad absoluta. «Había que pasarlo bien», apostilla.

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Tamara Vázquez consiguió plaza para Hawái en su primer intento. Fue en Vitoria. La sorpresa, entonces, absoluta. Guiada por Joserra arribaron al paraíso con tiempo suficiente para conocer el terreno. Y con las cosas muy claras. El trabajo estaba hecho, se sabe que en Kona no se marcan los mejores tiempos y que la cabeza es un factor clave cuando encadenas 3.800 metros de natación, 180 kilómetros sobre la bici -como si fuera una contrarreloj- y 42 kilómetros a la carrera con las altas temperaturas, el viento y la humedad jugando a la contra. «Llegamos 15 días antes para visualizar el recorrido sobre la bici y con las zapatillas», recuerda la CM de Asics. Y calcó los tiempos a lo que tenía programado. Tremendo.

La primera premisa el día de la carrera fue sujetar los nervios. El resto estaba controlado. Con el plan trazado tan solo había que cumplirlo. Ya se sabe, la teoría lo aguanta todo. Encuadrada en el grupo de entre 30 y 34 años, su grupo salió tras las ‘pros’. Y para empezar, el segmento que es su talón de Aquiles: la natación. «No soy rápida», se sincera. Tenía que firmar un crono de 1h30m y firmó un segundo menos. Si la motivación es importante ella la encontró en lo que veía en cada brazada. «Ver el fondo lleno de peces y colorines ayudó, relaja un montón», recuerda.

Salió del agua para en una larga transición ponerse sobre la bici. Los 180 kilómetros de Kona son duros por el calor, el sol pica fuerte y el aire cruzado es poderoso lo que implica que no se puedan utilizar ruedas lenticulares. Eso sí, hubo suerte el jueves de competición y la velocidad del viento fue menor de lo que podía haber sido. El trazado les lleva hasta Hawi a la que se llega tras una subida de casi 8 kilómetros con un importante desnivel que está a mitad de recorrido y la vuelta se hizo con viento en contra. Seis horas y media después tocó dejar la bici para encarar la carrera a pie. La carrera es su mejor segmento. En 3h45m firmó el maratón en el que adelantó a muchas compañeras de competición.

La experiencia de Hawái ha sido «muy enriquecedora». Volverá a Huesca con muchas cosas aprendidas, con la sensación de que ha estado en un algo más que un Ironman. La medalla de ‘finisher’ se la colgó Joserra y por sus palabras se nota hasta cierto grado de emoción contenida. «Aquí la gente viene a hacer un tiempo, pero sabes que es un lugar para disfrutarlo. Me voy con la sensación de querer volver, de ser mejor triatleta. Me voy con una motivación extra para mejorar y poder volver», subraya.

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